“Ya está, lo he decidido, voy a hacer un viaje en bicicleta”… cuando se toma esta decisión la primera pregunta es obvia : ¿qué bicicleta necesito? Pues bien, en este artículo pretendo dar tres consejos o principios sagrados que siempre debemos tener en cuenta cuando pensemos en comprar, adaptar o equipar nuestra randonneuse.
Si decidimos comprarla, hay diversas marcas que tienen bicis especialmente concebidas para viajar largas distancias. De hecho, todas las grandes las tienen y es muy fácil encontrar un montón de modelos en la Web. Las suelen denominar bicis híbridas, de trekking o touring, y vienen totalmente equipadas (guardabarros, luces, transportín, etc.). Comprarla es una excelente pero costosa opción. Hay que pensar en desembolsar de 500 euros para arriba y a partir de 1.000 en la gama alta. Y también las hay personalizadas (pudiendo elegir el cuadro y los componentes). Así que, el que tenga pasta… ¡adelante!
Otra opción más económica será comprar una bici de montaña clásica (es decir, sin suspensión, aunque delante podría llevarla pero yo no soy partidario porque como veréis va en contra del primer principio) o urbana, pero con transmisión de 7 piñones y 3 platos. Debe tener una geometría de cuadro clásica, de diamante, nada de cuadro holandés o similares, y con ojales en el ángulo que forman las vainas con los tirantes, y si es posible en la horquilla, para poder fijar el o los transportines.
Y por último, la opción manitas: comprar el cuadro y los componentes por separado y montarla uno mismo. Esta es, para mí, la mejor opción, pero hay que tener en cuenta que a igualdad de gama de equipamiento una bici montada por uno mismo es mucho más cara que comprarla ya montada y, además, hay que tener algunos conocimientos básicos de mecánica . Sin embargo, podremos tener una bici 100% a nuestro gusto, la bici ideal vaya (para nosotros claro). Desde luego, para empezar a hacer cicloturismo yo descartaría esta opción.
Para establecer los tres principios sagrados que debe cumplir una de estas bicis hay que tener presente que:
- la usaremos por todo tipo de terrenos, desde una carretera recién asfaltada hasta un camino saca tornillos,
- quizás viajemos por países o regiones donde el taller de bicis más cercano esté a 500 Km.,
- la someteremos a un uso continuado y exigente (peso extra del equipaje).
Pues eso, teniendo todo esto en cuenta, ahí van los principios, que serán validos también para cualquier componente que pongamos a la bici:
SIMPLICIDAD. Cuanto más simple y estandarizada sea, menos problemas mecánicos tendremos y más fácil será repararla o sustituir piezas en caso necesario. Por esta razón, soy de la opinión de que es mejor prescindir de frenos de disco y suspensión delantera (la trasera no permitiría ni siquiera montar el trasportín). En el caso de mi bici, y excepcionalmente, he violado esta regla montando un pedalier rotor debido a un problema de rodillas que tenía, del que hablaré en otro artículo.
ROBUSTEZ. La bici soportará nuestro peso y el de las alforjas y todas las tensiones que estas generan con su vaivén, especialmente en caminos malos. Por lo tanto, es necesario que el cuadro sea robusto (como decía nada de cuadro holandés o de diseño) y de calidad. Una buena pista para intuir la calidad de un cuadro es fijarse en las soldaduras entre los tubos (produce escalofríos fijarse en las de una bici de 100 euros del carrefull, irregularidades, huecos, chorretes de soldadura… uno puede casi adivinar por donde va a cascar). Además, las torsiones excesivas producidas en un cuadro poco sólido derrocharán parte de la energía del pedaleo. Por supuesto, los componentes han de ser también de una mínima calidad para evitar cualquier avería. Especial atención requieren las ruedas, cuyas llantas deben ser siempre de doble pared y deberán estar radiadas al menos a 38 radios (difícil encontrar más radios en bicis de serie, que normalmente están radiadas a 36).
CONFORT. Un cuadro de la talla adecuada (si claro, hay tallas!) es imprescindible, así como la elección del sillín y un manillar que nos permita adoptar diferentes posturas. Sería una negligencia grave adquirir una bici, por muy buena que sea, que no nos resulte cómoda, habida cuenta de que pasaremos horas y horas y durante muchos días pedaleando.
Y quizás alguien se estará preguntando, ¿y la ligereza?, ¿no es un factor clave a tener en cuenta? Pues aunque siempre es bienvenida, en lo que respecta a la bici pienso que no, y jamás a costa de la robustez. Y esto porque cuando viajamos en bici el ahorro de peso importante se hará en la elección del equipaje que transportaremos y no en la elección del cuadro o de los componentes de la bici. ¿qué sentido tiene ahorrarnos un kilo de peso si luego llevamos El Código Da Vinci en las alforjas y 4 latas de fabada litoral (que por otra parte es una lástima que pesen tanto)?
Espero haberos ayudado simplemente a tener un mejor criterio en cuanto a la elección vuestra montura, que era de lo que se trataba. En cuanto a marcas y modelos, encontraréis mil foros en Internet donde informaros, pero tened siempre estos principios sagrados en cuenta para la compra de cualquier material de cicloturismo en general.
Artículos relacionados:











Que preferirías tener montado en tu bicicleta, ¿una transmisión clásica con desviadores o un rohloff?. Lo digo por qu euna de las premisas de una bicicleta cicloturista es la de simplificar al máximo en prevención de posibles averías, pero por lo que he leido sobre el buje rohloff parece ser que su funcionamiento es impecable y no da problemas.Sirva el ejemplo de biciclown, que está dando la vuelta al mundo con éste sistema.
Un Rohloff sin duda!!! Efectivamente el biciclown lo lleva desde hace tiempo y que yo sepa no ha tenido ningun problema… y además tiene muchas más ventajas que inconvenientes respecto al cambio convencional