Elegir las alforjas para viajar en bicicleta

Aún no siendo un elemento crucial como el transportín, no hay que tomar a la ligera la elección de las alforjas. Estas tienen que ser de calidad para llevar bien protegido nuestro equipaje de la intemperie, roces y choques.

Las alforjas pueden ser laterales e independientes o tipo “U” invertida, es decir, dos alforjas unidas por un compartimento superior (independiente a veces de las alforjas) que descansa sobre el transportín. Personalmente pienso que las independientes tienen más ventajas: se quitan y ponen instantáneamente, por la distribución del equipaje mantienen el punto de gravedad más bajo y normalmente son más robustas.

Alforjas tipo "U" invertida y alforjas independientes

Veamos las características que ha de cumplir una buena alforja.

  • Resistencia. El material con que estén hechas, tanto el del tejido como el del mecanismo de enganche al transportín, debe ser muy resistente ya que tendrán que aguantar posibles caídas y golpes. Se utilizan tejidos tipo cordura y en las de gama alta un material plástico (como el de los petates de espeleología) o cordura combinada con un forro de este material en su interior. No sé que tipo de plástico se utiliza en el mecanismo de enganche, pero tened en cuenta que esta parte de la alforja es fundamental y ha de ser super resistente. La alforja va literalmente suspendida de sólo dos pequeños enganches y debe soportar mucho peso. Si a esto le añadimos el traqueteo del camino, podemos hacernos a la idea de la resistencia que han de tener estas piezas. Puedo dar fe de la extrema dureza de este mecanismo en las mías, las Ortlieb Roller Classic.
  • Estanqueidad. Fijaos que pongo estanqueidad y no impermeabilidad. Doy por hecho que unas alforjas deben ser absolutamente impermeables (aunque siempre se pueden poner fundas de nylon por encima). Pero además es muy deseable que sean estancas, es decir, que el agua no sólo no traspase el tejido, incluso por inmersión, sino que no pueda entrar por el cierre. Pensad que el agua no cae sólo del cielo. Recuerdo bajando un puerto en Euskadi con una lluvia torrencial. La carretera se convirtió en un verdadero río, de hecho no veía el asfalto (y dicho sea de paso iba acojonado) y cuando pasaba un coche proyectaba sobre mí un tsunami que seguro hubiera penetrado por cualquier cierre de alforja no estanco. En Islandia también puse a prueba las Ortlieb vadeando hasta 8 ríos en una jornada. En alguna ocasión el agua llegó a cubrir prácticamente las alforjas delanteras y no llegó a entrar ni una gota. Con unas alforjas simplemente impermeables hubiera tenido que desmontarlas y hacer dos vadeos en cada río, uno para la bici y otro para las alforjas.

Sistema de cierre por enrrollamiento

La estanqueidad de las alforjas se consigue (al menos en las que yo conozco) gracias al tipo de cierre: la alforja es como un saco y el extremo abierto se enrrolla y se fija de diferentes formas según el modelo. Es un sistema inspirado, como en el caso del tejido tipo plástico, en los petates de espeleo. Con un mínimo de dos vueltas de enrrolle de la solapa la estanqueidad es total. Eso sí, si lleváis ropa húmeda, aisladla en una bolsa de plástico aparte, pues estas alforjas no transpiran y humedecerá el resto de la ropa.

  • Mecanismo de enganche al transportín. Como ya he dicho ha de ser muy resistente. Actualmente cada marca tiene su propio sistema y le dan su propio nombre tipo QL2 (Ortlieb) o QMR (Vaude), como muy tecnológico y tal, pero todos se basan en el mismo principio: permitir el enganche y desenganche instantáneo y que los ganchos se “cierren” sobre la varilla del transportín mediante un resorte para evitar que la alforja se suelte en un bache. Descartad alforjas que no tengan un sistema de este tipo y se limiten a un simple ganchito (no creo que ya se fabriquen pero por si acaso). Por último, hay que destacar que unas alforjas de calidad llevan adaptadores para que el gancho se adapte a los diferentes diámetros de las varillas de los transportines que hay en el mercado.

Sistema de enganche

  • Compartimentalización. En mi opinión, cuando más bolsillos tenga una alforja, más puntos débiles tiene su confección y más difícil es recordar en dónde tenemos cada cosa. Las más utilizadas por cicloturistas de todo el mundo no suelen tener bolsillos, excepto uno interior para meter documentos o cosas por el estilo. Una vez más el principio de la simplicidad gana terreno.

Con respecto a si llevar dos o cuatro alforjas (traseras y delanteras) pues dependerá del peso del equipaje. A partir de un cierto peso, unos 20 kilos, creo que es mejor llevar cuatro alforjas. Por diversas razones:

  • para evitar sobrecargar la rueda trasera, que ya soporta gran parte del peso del ciclista
  • para que la bici ruede más equilibrada, especialmente en las subidas, donde la rueda trasera se queda literalmente clavada si llevamos excesivo peso atrás
  • si llevamos poco peso y este está distribuido en cuatro alforjas (¡y sólo en este caso!), podemos, eventual y excepcionalmente, pedalear de pie si subimos un puerto especialmente duro para aliviar un poco las piernas. Digo excepcionalmente porque esto nunca se debe hacer con alforjas ya que producimos un vaivén que fuerza mucho el transportín y el cuadro de la bici
  • por último, es más fácil ordenar los enseres y acceder rápidamente a ellos (si siempre los colocamos de la misma forma, algo que por otro lado es de sentido común).

A partir de unos 20 kilos de equipaje es mejor distribuir el peso en 4 alforjas

Los otros dos tipos de bultos extra que pueden utilizarse son la bolsa de manillar y el petate. Pienso que la bolsa de manillar es imprescindible para llevar los pequeños objetos de los que nunca nos debemos separar: dinero y tarjetas, documentación, móvil, cámara de fotos, mapas, etc. También han de ser impermeables (las hay incluso estancas) y deben llevar un porta-mapas a ser posible desmontable. El punto débil suele ser el sistema de enganche al manillar, que si no es muy bueno y metemos peso irá cediendo dejando la bolsa “caída”. De todas formas, es un bulto que nunca se ha de cargar mucho, por lo que casi es mejor elegirla de pequeño tamaño para evitar tentaciones.

En cuanto al petate, ese bulto que se coloca atravesado sobre el transportín trasero y las alforjas, sólo es necesario en grandes viajes, pues con cuatro alforjas ya tenemos bastante espacio. Pero si decidimos comprarlo, uno de tipo espeleología es lo más adecuado: material resistente y estanco, con cierre por enrrollamiento.

Y para terminar, aunque sea un tema muy personal, señalar que unas alforjas de colores vivos nos harán más visibles en la carretera (¡y más vacilones!)

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3 Respuestas a Elegir las alforjas para viajar en bicicleta

  1. manuel dijo:

    solicito cotización de alforjas delanteras y traseras lo antes posible

  2. nosinmibici dijo:

    No entiendo muy bien tu comentario, te refieres al precio? y si es así de qué marca? te aconsejo una busqueda en Google, es rápido y fácil.

  3. Pajita dijo:

    Lindo, fqueii presa ao ecran.E está em Lisboa porque cá nos faz falta a Retrosaria, se por mais não for claro :)

No te muerdas la lengua

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