Haciéndose oir

Esta tarde, yendo en bici al curro, he tenido tres situaciones delicadas, dos de ellas con peatones, uno de los cuales casi atropello. Después he ido todo el camino reflexionando sobre la cuestión de la seguridad del ciclista urbano, llegando a dos conclusiones. 1- La mayoría de las situaciones de riesgo para el ciclista urbano no se producen con coches, sino con peatones. 2- no se producen por falta de visibilidad o conspicuidad, sino por una cuestión de ruido, o, mejor dicho, de falta de este.

En efecto, cuando un peatón cruza la calle o pasea por la acera invadiendo eventualmente la calzada mira solamente si oye un ruido de un vehículo a motor. Es un gesto automático. El hecho de mirar antes de cruzar está muy asociado al ruido del tráfico. Cuando vamos a cruzar y no hay ningún vehículo a motor, es decir, hay silencio, ponemos mucha menos atención, miramos un poco de refilón y, a veces, ni lo hacemos, especialmente en calles estrechas y tranquilas. Y claro, resulta que nuestra compañera de fatigas, nuestra querida bicicleta que tan bien engrasada tenemos, discurre silenciosa y veloz por la calzada, pasando desapercibida por el incauto peatón que cruza “de oído”. El silencio de la bici, tan apreciado por el que la monta, es un peligro en la ciudad. Y por eso considero que el elemento de seguridad más importante, sin ninguna duda, es el timbre. Ni las luces, ni los reflectantes, ni el chaleco de alta visibilidad, incluso ni el casco. El timbre es el primer elemento de seguridad para el ciclista urbano. A mi me ha salvado de unas cuantas.

El timbre es el elemento de seguridad más importante

Sin embargo, normalmente tocamos el timbre cuando la situación de riesgo es inminente. Casi siempre es efectivo y evita el accidente pero no la situación. Por ello caí en algo que había observado en mi último viaje. En la bolsa de manillar, concretamente en el pequeño tirador de una cremallera de la tapa donde se ponen los mapas, llevaba una anilla de metal colgada, esas de los llaveros (ni idea de que hacía ahí). El caso es que quedaba a la altura del timbre y de vez en cuando lo golpeaba suavemente produciendo un leve tintineo. Era un sonido discreto y apenas audible, pero suficiente para que muchos peatones me oyeran cuando pasaba a su lado y repararan en mí. Era como si llevara un mini cencerro, algo de lo más práctico para ser oído por esos peatones que cruzan intempestivamente sin mirar. Así que, como normalmente no llevo la bolsa de manillar, he decidido fabricarme una especie de cencerrito o campanita que tintinee discreta y alegremente a ver que tal resulta. Quizás sea una chorrada, pero ya os contaré. Y para el que no tenga timbre, ¡¡¡qué se lo compre de inmediato!!! Un gasto de 2 euros en algo que pesa 50 gramos puede salvarnos de una buena hos…

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9 Respuestas a Haciéndose oir

  1. victoria_vives dijo:

    Me encanta tu blog. Ayer por la tarde me robaron mi bici, y tengo un disgusto tremendo. Era mi compañera fiel para ir al trabajo, a la playa… con ella llegaba a donde no llega el coche. Silenciosa como tú dices, pero tan eficiente. Me indigna que en las ciudades no se apueste más por este medio de transporte alternativo al coche…
    Así que ahora me toca ahorrar y a ver si en el 2011 me repongo del disgusto…
    Un saludo.

  2. nosinmibici dijo:

    Gracias Victoria. A mi también me han robado una bici, es un bajon, sobre todo porque como bien dices la bici es una companera fiel, casi un ser vivo…

    El hecho de que una ciudad apueste o no por la bicicleta dice mucho de su nivel de desarrollo y de la amplitud de miras de sus gobernantes… Es lamentable ver como por ejemplo una ciudad como Madrid, con mas de 300 dias de sol al año, apenas tenga carriles bici, sobre todo despues de las millonarias inversiones en infraestructura de los ultimos tiempos.

    Un saludo y no dudes es comprarte un buen antirrobo para tu proxima compañera, aunque cueste caro.

  3. alberto dijo:

    Me parece interesante lo que dices. A lo mejor comprando algún cascabelillo como los que llevan los gatos…

    • nosinmibici dijo:

      El invento funciona, tengo la impresión que los peatones “sienten” que algo se acerca por detrás y suelen mirar aunque el tintineo sea muy discreto… Lo del cascabel por cierto me parece una buena idea, se oirá seguramente un poco más.

  4. Javi-Valencia dijo:

    Primero de todo, enhorabuena por el blog!!

    Yo también descubrí este método de modo accidental, en las calles irregulares el temblor de mi máquina hacía sonar el timbre levemente pero esto provocaba que los peatones se percataran de mi presencia.

    Desde entonces, en la calles más llanas, lo toco levemente aunque no haya peligro de atropello, sólo para que sepan que estoy cerca.

  5. Juan José Bautista dijo:

    Hola,

    pues creo que el timpre es prescindible (aunque sea obligatorio según el reglamento), ya que para comunicarse con un peatón e informarle de nuestra presencia cuando éste cruza la calzada sin mirar, basta con un grito, a veces con un silbido… Saludos.

  6. Anónimo dijo:

    Bien dicho, de hecho ese podría ser uno de los problemas de los coches electricos, la falta de ruido del motor

  7. MISTER dijo:

    Otra opción ruidosa es montar en la rueda trasera un buje con carraca como el Hope pro II, cuando dejas de pedalear hace bastante ruido y los peatones lo oyen desobra. Yo lo tengo en mi bici de montaña y es “un cante”.

No te muerdas la lengua

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