El pico del petróleo, segunda parte

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En la primera parte de este artículo se hacía un breve repaso a la aparición del petróleo en nuestra historia y su importancia en nuestras vidas, se explicaba el fenómeno del pico de producción en la explotación de un yacimiento y se analizaba el panorama mundial en cuanto a la estimación de reservas y el advenimiento del cenit de la producción.

En esta segunda parte, se analizan la posibilidad de nuevos descubrimientos de reservas, la demanda actual (téngase en cuenta que el artículo fue escrito en 2007, antes de la caída de la demanda ocasionada por la crisis mundial) y la posibilidad de haber alcanzado ya el cenit de producción.

Nuevos descubrimientos

A la vista de los datos y las sospechas que se ciernen sobre las reservas de petróleo, se podría confiar en la búsqueda de nuevos yacimientos para salir del atolladero energético.

Sin embargo, al igual que existe un pico en la producción de petróleo, el número de descubrimientos de nuevos yacimientos también sigue una curva en forma de campana a lo largo del tiempo.

Gráfico 12. Cenit de los descubrimientos petrolíferos en relación con la producción a nivel mundial. Obsérvese la brecha que existe actualmente entre petróleo descubierto y la producción, así como la tendencia de descubrimientos prevista.

El cenit mundial de los descubrimientos se alcanzó en 1964. Desde esta fecha han ido descendiendo, pese a las innovaciones tecnológicas y las grandes inversiones de las compañías petroleras. De hecho las inversiones en exploración llevan años disminuyendo.

Desde principio de los 80 se consume más petróleo del que se encuentra, y llegará un momento en que los costes de exploración superen el valor esperado de los descubrimientos. A partir de entonces no resultará rentable seguir explorando.

A día de hoy, la relación entre barril consumido y barril descubierto es de 4 a 1. Es decir, se consume cuatro veces más de lo que se descubre.

Gráfico 13. Relación descubrimientos / consumo a nivel mundial. Obsérvese la inversión de la tendencia a partir de los primeros años ochenta, coincidente con la del gráfico 12.

Respecto al petróleo no convencional (tan sólo el 5% de la producción), es decir, las arenas y los esquistos asfálticos, el petróleo de aguas profundas y el petróleo polar, tampoco se puede esperar gran cosa. Necesitan una enorme inversión en investigación e infraestructura y tienen graves repercusiones ambientales. En el caso de las arenas asfálticas tienen además una EROEI realmente pobre que varia de 3 a 1,5 / 1.

Actualmente se perfora a 4 Km. de profundidad marina y se busca petróleo en el círculo polar Ártico, en Groenlandia y en la plataforma antártica. En 2003 las empresas gastaron 8.000 millones de dólares en exploración y descubrieron reservas por valor de 4.000 millones de dólares.

Con todo, ha habido algunos hallazgos importantes -del orden de los mil millones de barriles- cerca de la costa occidental de África, y se ha descubierto un yacimiento enorme en el mar Caspio, en Kazajstán (el campo de Kashagan, con 13 mil millones de barriles, estimación de febrero de 2004).

Los otros descubrimientos recientes han sido relativamente pequeños, y con frecuencia se localizan en aguas profundas o en lugares remotos donde los costos de producción son altos.

Una demanda en constante aumento

Hasta aquí se ha analizado el panorama de la oferta. Veamos ahora cuál es la situación de la demanda.

Como ya se ha señalado, el consumo de energía primaria en el mundo es enormemente desigual: entre la Unión Europea (16%) y Estados Unidos (25%) suman el 41% del consumo total. Y si añadimos Rusia (7%) y Japón (5%) observamos que más de la mitad de la energía mundial es consumida por estos tres países y la Unión Europea.

Gráfico 14. Distribución del consumo mundial de energía primaria. Fuente: Energy Information Administration, octubre 2002.

Desde su descubrimiento, este consumo no ha dejado de crecer. Es a partir de mediados del siglo XX cuando se acelera significativamente (sólo se registran descensos importantes en las crisis de 1973 y 1979).

Gráfico 15. Consumo mundial de petróleo 1965-2003.

Actualmente se consumen unos 84 millones de barriles de petróleo por día (a partir de ahora 84 Mb/d), lo que equivale a 31 giga barriles por año (31 mil millones de barriles, a partir de ahora Gb).

En el siguiente gráfico se puede ver la previsión de demanda hasta el año 2030 y su desglose por sectores.

Gráfico 16. Previsión de la demanda de petróleo hasta 2030.

Pero, ¿cómo se distribuye esta demanda? Un dato: cada estadounidense consume al año 20 barriles de petróleo, cada europeo 10, cada chino 1,6 y cada indio 0,6.

Si agrupamos en un gráfico datos sobre reservas, producción y consumo las desigualdades impresionan:

Gráfico 17. Distribución de las reservas, la producción y el consumo de petróleo en el mundo.

En definitiva, la desigualdad norte-sur, ya sea en el consumo total de energía o en consumo de petróleo per cápita, es brutal. Por ello, este factor debería ser un condicionante de orden ético en cualquier posible planificación futura de la demanda.

Según el Departamento de Energía de los Estados Unidos el crecimiento de la demanda de petróleo en el tramo 2000-2010 será de 20 Mb/d. En una proyección hasta el año 2025 este departamento prevé que la producción mundial de crudo deberá crecer un 50%: de unos 80 Mb/d deberá pasar a 120 para que se puedan satisfacer todas las futuras necesidades energéticas.

El mismo vicepresidente de EEUU, Dick Cheney, lo expuso ya con claridad el 15 de noviembre de 1999 en una conferencia impartida en el Institute of Petroleum de Londres:

“Se espera de las compañías petroleras que sigan encontrando y produciendo suficiente petróleo para compensar los más de 71 Mb/d que se consumen cada día, y para cubrir, además, la nueva demanda. Según algunas estimaciones, la demanda anual global crecerá al 2%, al tiempo que la producción (…) caerá por motivos naturales un 3%, en el mejor de los casos. Esto significa que para 2010 necesitaremos producir unos 50 Mb/d adicionales”

Si se observan las previsiones de demanda de energía a nivel mundial a largo plazo, en las que el petróleo y el gas natural son los principales protagonistas, aterra pensar en una situación de declive estructural de la oferta:

Gráfico 18. Previsiones de demanda de energía primaria a nivel mundial hasta 2030, en millones de toneladas equivalentes de petróleo, desglosada por sectores. Fuente AIE, WEO 2002.

Gráfico 19. Previsiones de demanda de energía primaria a nivel mundial hasta 2020, en millones de toneladas equivalentes de petróleo, acumulando sectores. Actualmente se sitúa en unas 10.000 Mtoe. Fuente AIE, WEO 2000.

Esta demanda, como es lógico, se concentra fundamentalmente en los países en vías de desarrollo.

El ejemplo más ilustrativo es el de China. Este país tiene el 21% de la población mundial. Consume el 8% del petróleo mundial y piensa que es justo alcanzar el 21%, es decir, 17,6 Mb/d. Durante los últimos cinco años el crecimiento medio anual del PIB de China fue del 8,2% mientras que el consumo de petróleo fue del 8,4%. Si la economía china crece un 8% anual durante los próximos cinco años podemos esperar que necesite un aumento del consumo de petróleo de 3 Mb/d. De acuerdo con el profesor Pang Xiongqi de la Universidad China del Petróleo en Beijing, la producción china se mantendrá en los niveles actuales hasta 2009 y luego empezará a descender. Lo que quiere decir que China deberá importar petróleo suplementario. Dado que China ya importa 3 Mb/d, tendrá que incrementar sus importaciones en un 100% durante los próximos cinco años. Si se quiere tener una idea de la situación a largo plazo, téngase en cuenta que la previsión demográfica de china es alcanzar los 1.500 millones de habitantes en 2030.

Gráfico 20. Relación de la producción global y la demanda acumulada. Fuente: Departamento de Energía EEUU.

El caso de China es espectacular, pero le siguen otros también cruciales como el de la India. Y detrás muchos otros países en vías de desarrollo y por supuesto el crecimiento sostenido de los voraces países del primer mundo. Con total seguridad la demanda seguirá aumentando de forma imparable.

Ante esta situación de aumento en 20 Mb/d hasta el 2010, no sólo habrá que satisfacer esta nueva demanda sino que además habrá que reemplazar la pérdida de capacidad de producción. Una caída en la capacidad de producción del 5% anual significa tener que reemplazar una producción de 40 Mbd en 10 años: el doble de lo requerido para cubrir la demanda suplementaria, de 20 Mbd. Sumando ambas cantidades resulta que en lo que queda de década hay que poner a punto una capacidad de producción de 60 Mbd, 8 veces la producción actual de Arabia Saudita, primer productor mundial.

¿De dónde saldrá, a la vista de todo lo expuesto anteriormente, todo el petróleo necesario para satisfacer esta demanda? Hoy por hoy nadie tiene la respuesta. La ecuación oferta / demanda se desestabiliza y las reservas y los nuevos descubrimientos no resuelven el problema de tal incremento de demanda.

Los primeros síntomas del cenit

Existen numerosos síntomas que indican la proximidad del declive. Para mayor claridad se han agrupado en tres apartados: el comportamiento de las compañías petrolíferas, los movimientos geoestratégicos de las grandes potencias y determinadas manifestaciones de responsables políticos o informes oficiales.

1- Reacciones de las compañías petrolíferas.

La compañía Shell anunció el 9 de enero de 2004 que el 20% de sus reservas deberían pasar de probadas a posibles (es decir inciertas). Este anuncio supuso una caída de sus acciones y la dimisión de su presidente, Phil Watts, por la presión del accionariado. Después han revisado de nuevo sus reservas tres veces, haciéndolas disminuir de 14.500 millones de barriles a 10.133 millones.

Otro caso de sobrevaloración de reservas similar es el de Repsol-YPF, que también anunció una reducción del 25% de las mismas en enero de 2006, lo que provocó una caída en bolsa del 8%.

En junio de 2005 se celebró en Madrid el congreso anual de la European Association of Geoscientists and Engineers (EAGE). La revista First Break, editado por la EAGE, comenta la intervención de Nemesio Fernández Cuesta, Director de Upstream de Repsol YPF. En esta intervención, Fernández Cuesta mostró un gráfico ilustrando las perspectivas de producción hasta el 2050, y que First Break comenta de la siguiente manera: “Cuesta presentó la ahora familiar diapositiva pronosticando un grave declive en la producción de gas y petróleo, que empezará en algún momento de los próximos diez años.” Las fuentes citadas en el gráfico para el pronóstico de producción son Petroconsultants, Petrodata, BGR y Petroleum Economist. La forma del gráfico recuerda en gran medida a la del gráfico de ASPO. Además, hay que tener en cuenta que Petroconsultants es una de las fuentes de ASPO, de lo que se deduce que las previsiones de Repsol YPF no difieren demasiado de las de esta organización.

Otro comportamiento sobre el que es conveniente reflexionar lo constituye el hecho de que las petroleras solo han incrementado una pequeña fracción de sus presupuestos destinados a exploración y búsqueda de yacimientos nuevos, a pesar de que los precios se han incrementado un 370% en el período 2001-2006. Además de disminuir sus inversiones en exploración y producción, las petroleras se han ido fusionando desde 1998, lo que indica una contracción del sector.

2- Geoestrategia, la guerras por los recursos ya han comenzado.

Como se ha mencionado anteriormente, en 1971 EEUU alcanzó su cenit de producción. Desde entonces los grandes consorcios petroleros, para no perder su hegemonía y la de su país en el mundo, utilizan su poder para orientar la política exterior del gobierno norteamericano hacia el control de los principales yacimientos de petróleo y gas del planeta. Hay que tener en cuenta que los Estados Unidos han pasado de importar un 2 % del petróleo que consumían en 1950, a importar el 60% de su inmenso consumo actual, que supone el 25 % del suministro energético global.

Un 60% de las reservas de petróleo se encuentran en Próximo Oriente y el 70% de las reservas de petróleo y gas mundial se encuentra en la llamada la “elipse estratégica de la energía”, zona que abarca la península Arábiga, Irak, Irán y el mar Caspio.

Grafico 21. La elipse estratégica de la energía: 70% de las reservas del petróleo y gas mundial.

A la vista de los datos expuestos sobre las previsiones de crecimiento de la demanda y la concentración de los principales recursos energéticos, petróleo y gas natural, es evidente que las actuales tensiones en esta zona del mundo no son sino el producto de un posicionamiento geoestratégico que empezó hace ya tiempo. Las ocupaciones de Afganistán e Irak son los casos más evidentes de las guerras por recursos que actualmente se libran. Si observamos que todos los países acusados de albergar terroristas -Irak, Irán, Siria, Arabia Saudita- casualmente también tienen grandes reservas de petróleo, frases como “la guerra contra el terrorismo durará 50 años” o que el compromiso de los EEUU en Medio Oriente es ahora un “compromiso generacional” cobran todo su siniestro sentido.

También hay que recordar que antes de iniciarse la guerra de Irak, Francia y Rusia estaban llegando a acuerdos de explotación con Saddam Hussein.

La otra gran potencia clave en este contexto es China. Su posición ante EEUU es muy fuerte, pues aporta una enorme cantidad de bienes a bajo coste y contribuye al sostén de su sistema financiero mediante la compra de bonos del Tesoro. Su posicionamiento estratégico frente a los recursos energéticos, basado en la diplomacia y las relaciones comerciales, se sitúa al lado de Irán, Venezuela y África Occidental.

3- Manifestaciones de responsables políticos e informes oficiales

Alguien se puede preguntar por qué ante tal panorama los responsables políticos no se manifiestan públicamente. En realidad sí lo hacen. Aunque no podemos esperar declaraciones oficiales al respecto, el reconocimiento velado de la gravedad de la situación por parte de diferentes responsables políticos o empresariales se viene produciendo desde hace tiempo.

Como ya se ha mencionado, Dick Cheney, en un discurso en 1999, cuando aún era vicepresidente de Halliburton, afirmó: “Algunas estimaciones indican que habrá un crecimiento anual promedio del 2% en la demanda global de petróleo en los años venideros a la par que, siendo conservador, una declinación del 3% de las reservas existentes. Esto significa que para el 2010 necesitaremos unos 50 millones de barriles diarios adicionales”

George W. Bush dijo en mayo de 2001: “Lo que la gente necesita escuchar de forma clara y precisa es que en América se nos está agotando la energía”

Pero si hay alguien que no tiene pelos en la lengua a pesar de haber sido consejero de energía en la administración Bush, es Matthew Simmons, uno de los más importantes analistas e inversores en el sector de la energía y conocedor como pocos de la situación. En una entrevista en From de Wilderness en agosto de 2003, ante una pregunta sobre si era hora de que el Pico del Petróleo formara parte del debate de la política pública, respondió: “Ya ha pasado la hora. Como dije, los expertos y los políticos no tienen ningún Plan B de apoyo. Si hace pico la energía, particularmente si 5.000 de los 6.500 millones de habitantes tienen poco o nada de acceso a la energía moderna, será un golpe tremendo a nuestro bienestar económico y nuestra salud, más grande de lo que cualquiera pudiese imaginar”

El propio Secretario de Energía de G. W. Bush, Spencer Abraham, afirmó que “EEUU se enfrenta a una gran crisis de suministro de energía en las próximas décadas. El fracaso para encarar este desafío amenaza su prosperidad económica y su seguridad nacional y alterará sustancialmente su modo de vida”

También se pueden encontrar afirmaciones de esta índole en informes oficiales. En febrero de 2005 en un informe del Departamento de Energía de EE UU (Peaking of World Oil Production: Impacts, Mitigation, and Risk Management, el llamado informe Hirsch) se podía leer que “el cenit mundial del petróleo representa un problema con una gravedad sin precedentes. Los riesgos políticos, económicos y sociales son enormes. La prevención prudente de riesgos requiere una atención urgente y una acción inmediata”.

Para terminar, si a todo esto añadimos la evolución de la producción y el precio en los últimos cinco años, nada nos lleva a pensar que no estemos ante los primeros síntomas del cenit. En el momento de escribir estas líneas (noviembre de 2007) el precio del barril de crudo Brent se sitúa en 95 dólares. Desde enero de 2007 ha aumentado un 50% y se ha cuadruplicado desde 2002.

Gráfico 22. De izquierda a derecha: Producción global de petróleo 2001-2006; Producción diaria promedio 2002-2006; Evolución del precio del petróleo 1997-2005.

Con todo lo hasta ahora expuesto, se puede concluir que la negación de la llegada del cenit en la producción petrolera mundial a corto plazo es una temeridad y una huida suicida hacia delante. Continuar…

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Publicado el 5 mayo, 2010 en Decrecimiento y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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