Comer y pedalear, todo es empezar

Como en cualquier viaje, cuando viajamos en bici podemos comer por el camino, en el destino, en un bar o restaurante o de bocadillo. Sin embargo, lo más interesante es ser más o menos autónomos y llevar víveres para uno o varios días. A veces no es fácil elegir el lugar donde comer e incluso donde dormir, por lo que el cicloturismo es una actividad que se combina a menudo con la acampada. Por lo tanto, habrá que llevar un infiernillo y una vajilla de aluminio ligera, para poder cocinar en cualquier parte.

Un infiernillo y una vajilla de camping nos permiten comer donde queramos

¿Cuales son los alimentos más adecuados para el cicloturista? Puesto que tenemos la limitación del peso y por otro lado consumimos bastante energía pedaleando, estos alimentos deben cumplir dos condiciones: mínimo peso y máximo aporte calórico. Y además la dieta debe ser equilibrada e incluir todos los grupos de alimentos, y sin descuidar el paladar, lo que es importante desde el punto de vista psicológico.

Los alimentos que cumplen sin duda perfectamente estas condiciones son la pasta, el arroz y los cereales. Esta debe ser la base de nuestra dieta. Nos aportan gran cantidad de calorías en forma de hidratos de carbono fácilmente digeribles, de lenta liberación y con el mínimo peso, ya que son alimentos totalmente deshidratados. Eso sí, necesitaremos tener suficiente cantidad de agua para la cocción allá donde los preparemos, lo que no significa necesariamente cargar con ella todo el día.

Comida liofilizada, práctico pero caro

Para este grupo, los hidratos de carbono, tenemos dos opciones: o bien llevar platos a base de pasta y arroz liofilizados (hay gran variedad en algunas tiendas de montaña especializadas, aunque también los hay, pero menos calóricos, en las grandes superficies) o bien llevar la pasta y el arroz tal cual, cocerlos y aderezarlos. Yo me inclino por esta última opción, llevando por separado salsas deshidratadas (para la pasta hay de tomate, bechamel, cuatro quesos, etc.) y sopas también deshidratadas (con el arroz se pueden hacer “risottos” bastante aceptables). El truco de la preparación es coger el punto en cuanto a la cantidad de agua y el momento de añadirlas a la pasta o el arroz durante la cocción. Evidentemente, también se puede preparar cada cosa por separado, aunque es más lento y requiere una cacerola extra.

El arroz y la pasta, la base de una buena alimentación

Otra opción muy sana es simplemente añadir un buen aceite de oliva (que llevaremos en un pequeño bote de plástico alimentario) en el que se habremos dorado un poco de ajo en polvo y unas guindillas u otro aderezo al gusto.

Para terminar con este grupo, están los cereales para el desayuno. Los hay de todo tipo y gustos, así como mezclas tipo “muesli” muy completas y energéticas.

Cubrir adecuadamente las necesidades proteicas (que son muy importantes para “reponer” músculo de las piernas) suele ser un quebradero de cabeza. Las latas de atún o sardinas pesan demasiado, así como el fiambre y el queso, aunque esto último es una opción. La cantidad de carne que viene en un sobre de comida deshidratada del tipo “estofado de ternera con verduras” es ridícula. Yo me apaño con la leche del desayuno, que, por supuesto (y desgraciadamente), será leche en polvo, con algunos frutos secos y con un botecito de proteína en polvo (la hay con diferentes sabores) con la que se preparan postres endulzados con miel que no están mal. Y cada vez que tengamos oportunidad de comprar algo en el camino lo más interesante es el yogurt y el queso, para consumir en el día. También en tiendas de motaña podemos encontrar postres proteicos en polvo. [Actualización a 25/07/2010: un descubrimiento reciente para mí como fuente de proteínas ligera ha sido la carne de soja deshidratada, de venta en tiendas de productos ecológicos. Sólo hay que rehidratarla y cocerla ligeramente, sazonar y especiar al gusto, un poco de aceite de oliva y dorarla y ya tenemos la carne de nuestros espaguetis boloñesa por ejemplo]

En cuanto a las grasas pienso que no hay que preocuparse, la que pueda contener los aderezos tales como el aceite de oliva, o las salsas y las sopas deshidratadas, así como los frutos secos, bastará.

Es muy conveniente llevar frutas desecadas como las ciruelas y las uvas pasas para aportar vitaminas, azúcares simples para tener energía rápida y fibra.

Respecto a la distribución de las comidas es algo muy personal. Yo hago la siguiente:

  • desayuno hipercalórico. Es, sin duda, la comida más importante, ya que nos ha de aportar energía para pedalear gran parte del día. A base de leche (en polvo) con muesli o avena y miel. Si puedo comprar pan y queso me preparo también un buen bocadillo.
  • comida: no suelo hacer comida propiamente dicha, si no dos o tres paradas en las que pico frutos secos, alguna barra de cereal, chocolate, alguna galleta o un bocadillo si paso por algún bar. Sobre todo cosas dulces para mantener un buen nivel de glucosa.
  • merienda-cena: a base de pasta o arroz y un postre de proteína en polvo.

Hay a quién le gusta hacer una parada larga al medio día para darse un homenaje, si es posible en un restaurante, pero personalmente yo no podría subirme a la bici después. En ese caso prefiero dejarlo para la cena y dedicar el dia a pedalear.

Los "homenajes" mejor para la cena

Una bolsa de agua de 2 l., lo más práctico para llevar agua suplementaria

En cuanto al agua, es mucho mejor beber frecuentemente pequeños sorbos que vaciarse un bidón de golpe cuando ya tenemos mucha sed. Para llevarla, si es posible, instalad un tercer porta bidón en el tubo superior del cuadro (entiendo que ya lleváis dos instalados). Llevando 3 bidones de 700 cc ya llevamos 2,1 litros, lo cual es suficiente si no hace excesivo calor y existe la posibilidad de encontrar agua donde acampemos. Si prevemos no encontrarla, ni siquiera allí donde acampemos, es necesario llevar una reserva extra (además la necesitaremos para cocinar y lavarnos al menos los dientes). Lo más práctico para su transporte son las bolsas de agua (las hay de plástico muy baratas). Las tenemos de diferentes capacidades y tienen la gran ventaja de ser ligeras y plegarse cuando no se necesitan.

Como veis es posible viajar en autonomía durante varios días sin cargar excesivo peso, alimentándose perfectamente y sin castigar al paladar demasiado… ni el bolsillo.

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Publicado el 9 mayo, 2010 en Alimentación y salud y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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