Al igual que con una mochila, no podemos llenar las alforjas y distribuir el equipaje de cualquier manera. Haciéndolo adecuadamente llevaremos la bici más equilibrada. Aquí van unos consejos al respecto que pueden ser útiles:
- Colocar lo más pesado en la parte inferior de las alforjas y lo más pegado a la bici posible. Esto ayuda a mantener el punto de gravedad más bajo y por tanto mejora la estabilidad. En este sentido son interesantes los transportines que tienen la barra de enganche de las alforjas más baja de lo habitual.
- Por supuesto, distribuir el peso lo más equitativamente posible entre los dos lados de la bici.
- Si se llevan 4 alforjas, distribuir un 70% del peso en las traseras y un 30% en las delanteras aproximadamente.
- Procurar que las cosas que se vayan a utilizar eventualmente en ruta estén accesibles. Esto puede entrar en contradicción con el primer consejo, pero hay que ser prácticos. Por ejemplo, si vamos a cocinar a mitad de camino, colocaremos el infiernillo, aunque sea algo pesado, en la parte superior de la alforja.
- Una vez decidida la distribución de los pertrechos, no se debe variar nunca. De esta forma recordaremos fácilmente donde se encuentra cada cosa y no abriremos alforjas inútilmente.
- Con alforjas que se cierran por enrrollamiento, cerrar con dos vueltas como mínimo las solapas si se va a vadear algún río (aunque apenas cubra, ya que la rueda trasera se hunde en el lecho fácilmente) o si se preven lluvias intensas.
- En la bolsa de manillar, que siempre irá con nosotros, se llevan los objetos de valor y uso frecuente tales como teléfono móvil, cámara de fotos, documentación, cartografía, dinero y tarjetas, etc… y sobre todo… ¡el rollo de papel higiénico!
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